NUEVA CLASIFICACION GENETICA DE LAS CUEVAS DE CUBA
(Tipología Geólogo - Geomorfológica con elementos de Regionalización)
(Versión 2.3)
Efrén Jaimez Salgado y Diwaldo A. Gutiérrez Calvache
Grupo "Pedro A. Borrás",
Comité Espeleológico de Ciudad de la Habana,
Sociedad Espeleológica de Cuba
Este trabajo está protegido por la Ley No. 14
Depósito Legal: C E N D A
(Centro Nacional de Derecho de Autor)
No. registro: 01334-1334
(Se autorizada la reproducción parcial o total del mismo, siempre que se especifique su fuente original)
CIUDAD DE LA HABANA
2001
Indice
Grupo de Cavidades Subtectónicas
Explicacion de los tipos y subtipos de cavidades
Recomendaciones a los Espeleólogos
Anexos
Anexo 2. Breve Glosario de Términos
Anexos Fotográficos
Foto 1. Resolladero del río Constantino
Foto 2. Sistema Cavernario Fuentes
Foto 4. Salto del río Manantiales
Se presenta una tipología genética de las cuevas de Cuba, cuya sistemática está basada en factores y procesos externos e internos de la evolución del relieve. Se proponen tres grupos y cinco subgrupos de cavidades atendiendo al papel de la tectónica y diez tipos con veintiún subtipos derivados del modelaje morfoclimático unidos por nexos objetivos de dependencia.
It is presented a caves genetic typology whose systematics is based on external and internal factors of the relief evolution. Three groups and five sub-groups of cavities are proposed according to the tectonics role and ten types with twenty one sub-types derived from climate and paleoclimate, all related by depency links.
Hacer una tipología genética de las cuevas de Cuba, no obedece sólo al deseo de aportar un grano más en este subyugante campo de la Espeleología científica, responde ante todo a la necesidad de cubrir "espacios vacíos" en las clasificaciones anteriores.
La primera clasificación genética de nuestras cuevas fue publicada en 1967 por el precursor de esta actividad investigativa en Cuba (Núñez Jiménez, 1967).
Ampliada y mejorada por dicho autor posteriormente (Núñez Jiménez et.al, 1984) se propuso encontrar un modelo de cueva que representara el origen más o menos parecido de otras espeluncas similares. El tipo genético en ella, no está identificado por un nombre técnico relativo al proceso espeleogenético principal; sino al nombre de la cueva modelo en cuestión, lo que le confiere ciertas ventajas a la hora de clasificar las espeluncas, cuestión muy importante para el espeleólogo que no está familiarizado con la terminología científica.
Sin embargo, en la práctica diaria de la Espeleología, no pocos hemos visto que es difícil encontrar dos cuevas iguales, teniendo generalmente cada espelunca su propia historia genética a partir de un proceso principal.
La segunda clasificación, en este caso la Tipología Hidrogeológica y Geomorfológica de las Cavidades Cársicas de Cuba (Molerio, 1975; Acevedo, 1979, 1980), generalizó el proceso formador. Sin embargo ésta se basó esencialmente en factores y procesos exógenos, aunque introdujo no obstante, y de forma somera, el papel de la tectónica como condición del desarrollo del carso subterráneo en el caso específico de las llamadas cuevas inversas. Por otra parte, la sistemática que utilizó, está basada casi totalmente en palabras del castellano y no en el lenguaje internacionalmente utilizado por la sistemática científica (griego o latín).
Es en estos dos aspectos, que hemos escrito una nueva clasificación tipológica de las cavidades cársicas y no cársicas de Cuba, cuya fundamentación teórica y metodológica es geotectónica, y de la cual se deriva como producto final, el primer "Mapa de Regionalización Geólogo-Geomorfológica" de nuestras cuevas a nivel nacional (inédito) a las escalas de 1 000 000 y 1: 250 000.
La Geomorfología Cársica es la ciencia que se ocupa del estudio, descripción, y sistematización de las formas del relieve vinculadas a rocas solubles, tanto del carso superficial como del subterráneo (endocarso). Es sabido de la Geomorfología General, que los procesos formadores del relieve se pueden dividir en internos (endógenos) y externos (exógenos). Estos a su vez están dados por factores del relieve: tectónica y clima (factores activos) y litología y estructura geológica (factores pasivos).
Las clasificaciones genéticas de las cuevas realizadas hasta el presente en Cuba, han tenido en cuenta dichos factores mayormente de forma teórica, no así en su sistemática. El tipo de modelaje (freático, fluvial, etc.) a expensas de la acción agresiva de las aguas subterráneas o las formas de conducción de éstas ha sido el único elemento generalmente considerado en dichas tipologías. En otras palabras, sólo el factor activo clima (expresado por el tipo de modelaje de las aguas) se ha tenido en cuenta hasta ahora en las unidades sistemáticas de las clasificaciones, obviándose el condicionamiento del factor activo tectónica, haciéndose por ende omisión dentro de las taxas de la clasificación de los procesos endógenos que, aunque no participan directamente en la génesis de las cavidades, sí determinan en cambio el tipo y la intensidad de los procesos genéticos, así como la litología y la estructura geológica particular, la que determinará a su vez la forma y la configuración espacial de la espelunca.
Así las cosas, presentamos una Segunda Versión mejorada (Versión 2.3) de la Nueva Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba (Jaimez y Gutiérrez, 1993, 2000), cuyas particulares relevancias son: la de estar definidas todas sus taxas en griego o latín, y la de establecer por vez primera, un nexo objetivo de dependencia entre los dos grupos principales de factores y procesos formadores del relieve (factores y procesos endógenos y factores y procesos exógenos). Es en otras palabras, una clasificación sistémica de nuestras cavidades, en la que se descubre a nivel de sus taxas, el nexo entre los problemas geológicos y geomorfológicos del desarrollo del carso subterráneo.
La misma se estructura en grupos y subgrupos de cuevas, los cuales responden al acondicionamiento geológico (tectónico – litológico), así como en tipos y subtipos de cavidades, los cuales responden a su vez, al proceso exogenético formador (tipo de modelaje a expensas de las aguas subterráneas), existiendo por el momento un total de 3 grupos, 5 subgrupos, 10 tipos y 21 subtipos de cuevas.
El acondicionamiento tectónico de las cavidades viene dado no sólo por el papel que juega la estructura geológica (diaclasas, fallas tectónicas, etc.) como soluciones de continuidad en el desarrollo de la espelunca, sino también por el papel del régimen de levantamiento del macizo kárstico, los que determinarán en última instancia, la intensidad del proceso de carsificación de los paquetes de rocas carbonatadas y otras litologías carsificables, y de acuerdo a ello, el origen mismo de las cavidades.
Para procurar una mejor comprensión de la Nueva Sistemática que sometemos a su consideración y disposición, se hace necesario definir un modelo de cueva holotectónica antes de adentrarnos a explicar cada uno de los grupos y subgrupos de cavidades.
Para nosotros una cueva ideal holotectónica (del griego: holos; todo, entero y gr: tektónikos; referente a la construcción o estructura) debe reunir los requisitos que se enumeran:
Debe tratarse de una espelunca con un control estructural total, a partir de fracturas o grietas tectónicas con una fuerte expresión en la morfología de la planta y secciones transversales.
Debe ser una cueva abierta en rocas calcáreas masivas, recristalizadas y complejamente falladas.
Debe estar abierta en un macizo carsificado de amplia movilidad vertical y horizontal en corto tiempo (4 – 10 x 10 6 años).
Debe haber un significativo desnivel entre la superficie del mismo y la profundidad de yacencia de las aguas de la zona de saturación.
Debe haber predominio de un drenaje organizado, transitorio y exorreico, con caudal de origen predominantemente mixto, en condiciones climáticas húmedas (fuertemente pluviosas), aceleradas por el relieve.
Como se podrá comprender, es cuando menos difícil encontrar en la naturaleza una cueva que reúna en sí misma, todas las características antes citadas. Por esta razón es que hemos preferido adoptar el término de cueva eutectónica (del griego Eu: bien, bueno) para identificar al subgrupo de cavidades de mayor acondicionamiento tectónico y que reúne en sí misma, las características al menos promedio de la cueva ideal holotectónica.
De manera general, podemos decir que las cavidades cársicas de Cuba se pueden dividir en 2 grupos fundamentales de cuevas de acuerdo al papel condicionante de los procesos endógenos: las tectónicas y las subtectónicas, en tanto que las cavidades no cársicas solamente ocupan un grupo que hemos denominado como pseudotectónicas, porque en ellas este factor no determina el carácter regional de las cavidades, las que obedecen mayormente en ese sentido al clima y a una litología muy específica.
Las cuevas del grupo tectónicas (como ya vimos, del griego Tektónikos: referente a la construcción o estructura) son aquellas espeluncas en las que existe un fuerte papel de este factor interno de la evolución del karst, reconocible fácilmente tanto en la participación de la estructura como solución de continuidad, como en el régimen de levantamiento tectónico del macizo, determinando por ende el tipo y la intensidad de los procesos espeleogenéticos.
En Cuba Central y Cuba Occidental estas cuevas están distribuidas en las antiguas estructuras anticlinales (anticlinorios) reactivadas por la neotectónica, siempre con una litología de edad Mesozoica.
En Cuba Oriental mientras tanto, estas cavidades aparecen siempre distribuidas en una geología más tardía, que abarca desde el Paleógeno Temprano hasta el Oligoceno – Mioceno Temprano, pero nunca posterior.
Dentro del grupo de cuevas tectónicas proponemos los siguientes subgrupos:
Subgrupo de cuevas eutectónicas (del griego Eu: bien, bueno): estas cuevas están relacionadas con macizos afectados por una máxima intensidad del levantamiento neotectónico, siempre en litologías del Mesozoico en la parte central y occidental de Cuba, (Paleógeno Temprano hasta el Oligo – Mioceno Temprano en la región oriental) y se caracterizan por una notable presencia de galerías alineadas según diaclasas y fallas tectónicas, así como frecuentes abundantes formas clásticas de gran tamaño y aspecto irregular caótico cercanas a los cruceros y zonas de fallas, los cuales fueron definidos antes como cataclastos (Jaimez, 1990 y Jaimez et. al, 1992) para diferenciarlos de los simples bloques cuadrangulares caídos únicamente por gravedad (graviclásticos). No obstante, estas espeluncas pueden o no tener también control ocasional de los estratos o grietas litogenéticas de manera combinada con las grietas tectónicas, pero con predominio del control de las últimas, como soluciones de continuidad.
Son ellas, la mayor parte de las cuevas que se abren en las montañas y alturas carsificadas de la Cordillera de Guaniguanico, del macizo montañoso de Guamuhaya (Escambray), de las alturas de la Cordillera Septentrional y en Cuba Oriental, en las áreas con carso de las montañas de Nipe – Cristal – Baracoa, del Grupo de Maniabón, de la Meseta del Guaso – Los Montes (incluye la Sierra de la Mariana, la Sierra del Maquey y la Meseta de Limonar), de la Sierra Maestra (Alturas de Guisa – Baire), de la Sierra Larga y de la Sierra de Canasta.
Subgrupo de cuevas semitectónicas (del latín Semi: mitad): Estas espeluncas están desarrolladas en la misma geología del grupo en cuestión, pero relacionadas la mayoría de ellas con macizos carbonatados menores, insertados dentro de macrobloques tectónicos del zócalo antiguo, con menor movilidad vertical postorogénica (neotectónica) en comparación con los anteriores. Estos macrobloques son los de Camagüey – Maniabón (donde quedan incluidos los paquetes carbonatados de la Sierra de Cubitas, la Sierra de Najasa (Najasa – Chorrillo – Corojito de Vialla), las cúpulas carsificadas del grupo de Maniabón y el Peniplano Norte de la Isla de la Juventud.
No obstante resulta interesante el hecho de que algunas cavidades del subgrupo semitectónicas puedan aparecer también de manera ocasional, dentro de las regiones con predominio de cuevas eutectónicas ya antes explicadas y viceversa, por lo que el espeleólogo deberá ser lo suficientemente perspicaz como para poder diferenciarlas.
Aunque estas cuevas semitectónicas responden a las características generales del grupo Tectónicas, estando afectadas también por un régimen de levantamiento intenso, no obstante ellas tienen mucha menor participación de las diaclasas tectónicas como soluciones de continuidad, ausencia total de fallas, y mayor control en cambio de las capas o estratos y grietas gravitacionales.
Finalmente podemos decir, que las cuevas del subgrupo semitectónicas no están bien representadas (aunque existen) en las áreas con carso de Cuba Oriental, lo que se explica por la mayor intensidad y vigencia de los procesos neotectónicos en esta macroregión del país.
GRUPO DE CAVIDADES SUBTECTONICAS
El segundo grupo de cavidades cársicas reconocido en esta tipología es el de las cuevas subtectónicas (latín Sub: por debajo, Tektónikos: referente a la construcción o estructura).
Se trata de aquellas cuevas con una mayor o menor influencia de la neotectónica (según el subgrupo de que se trate), y distribuidas siempre en una geología de rocas carbonatadas pertenecientes al neoautóctono (cobertura sedimentaria), con una edad que va desde el Paleógeno hasta el Cuaternario para Cuba Occidental y Cuba Central, y desde el Neógeno temprano hasta el Plio – Pleistoceno en la parte oriental de Cuba.
Dentro de este grupo tenemos los subgrupos siguientes:
Subgrupo de cuevas eusubtectónicas (griego Eu: bien, buenas; latín Sub: por debajo, Tektónikos: referente a la construcción o estructura): constituye el subgrupo más afectado por el levantamiento neotectónico dentro del grupo. Está estrechamente vinculado con alturas y también con terrazas marinas carsificadas de la cobertura sedimentaria (neoautóctono), originadas fundamentalmente por combaduras, flexuras, y a veces incluso por rupturas de sus rocas, básicamente debidos a movimientos positivos de reactivación del substrato plegado (Alturas de Mariel – Almendares; Alturas de la Habana – Matanzas; Alturas de Bejucal – Madruga – Coliseo; Loma de Cunagua y los domos salinos de Turiguanó y Punta Alegre, Alturas del Centro de Camagüey (Sierra de Maragüán), Meseta de Cabo Cruz, y Altiplanicie de Maisí).
Ocasionalmente, pueden también aparecer en llanuras costeras e interiores, carsificadas, como en el Sistema Espeleolacustre de Zapata.
Subgrupo de cuevas criptectónicas (latín Crypta: oculto, enmascarado; giego Tektónikos: referente a la construcción o estructura): Este subgrupo de cavidades está casi restringido a una pequeña región kárstica, ubicada al norte de Sancti – Spiritus, extendida desde Punta Judas hasta Cayo Aguada (el último cayo con cuevas, de los llamados localmente como "cayos de piedra", entre los que se incluye además el penicayo de Caguanes). La mayor parte de estas cuevas se caracterizan por la aparente ausencia de soluciones de continuidad (en realidad enmascarada, de ahí el término de criptectónicas) y por tanto de control alguno de los procesos de carsificación. No obstante, es necesario señalar que algunas importantes cavidades de este subgrupo, suelen aparecer de forma eventual en otras regiones cársicas de Cuba, como en el caso de la Llanura Costera Norte de Cárdenas - Matanzas.
Subgrupo de cuevas miotectónicas (griego Meion: menos; griego Tektónikos: referente a la construcción o estructura): este subgrupo de cavidades es el menos afectado por los procesos neotectónicos dentro del conjunto de las cavidades cársicas.
Las mismas se distribuyen en geología del Neógeno Temprano a Pleistoceno Superior en todas las llanuras carsificadas de Cuba (Guanahacabibes, Llanura Carsificada del Sur de la Habana - Matanzas, Llanura de Júcaro - Morón, etc.).
Geotectónicamente están relacionadas con extensas zonas con un pasado de hundimiento intenso (bloques grabens) que afloran parcialmente en la actualidad.
EXPLICACION DE LOS TIPOS Y SUBTIPOS DE CAVIDADES
En las regiones con predominio del primer grupo de cuevas (tectónicas) predominan a su vez las espeluncas de los tipos genéticos reógenas y gravitógenas.
Tipo reógenas (griego Rheos: corriente; latín Gena: engendro, origen): Este término es equivalente al tipo de corrosión acelerada (por el levantamiento neotectónico intenso). Es un término tomado de Gams (1965) y adaptado a Cuba para los casos de cuevas y cavernas formadas por ríos y corrientes subterráneas en las alturas y montañas carsificadas de toda la Isla. Este término nos parece más apropiado desde el punto de vista técnico que el alternativo de Fluviógenas (del latín Fluviuus: que significa río), dado que el término fluviógena resulta muy ambiguo, ya que en él no queda implícito el tipo de corrosión acelerada por el relieve (Gams, 1965).
Como se podrá apreciar en la Tabla No. 1, este tipo de cavernas son exclusivas de los subgrupos eutectónicas y semitectónicas, con lo que se establece un nivel de dependencia estrecho de las mismas al grupo de las cavidades tectónicas, no pudiendo aparecer cuevas reógenas puras (eureógenas, reogravitógenas, y parareógenas) en ninguno de los grupos y subgrupos de cavidades restantes.
Subgrupo de cuevas eutectónicas: Son comunes dentro de este subgrupo las cavidades de los subtipos eureógenas, reogravitógenas, y parareógenas.
Cuevas del subtipo eureógenas (griego Eu: buenas, griego Rheos: corriente, latín Gena: engendro): Son las cavidades formadas por corrientes fluviales en todas las alturas y montañas carsificadas de Cuba, con caudal mayormente alóctono (a veces mixto, pero con un significativo aporte del alóctono), con formas de conducción predominantemente horizontales o con un gradiente de pendiente suave (sin bruscas rupturas de pendientes), y con ponores y/o resurgencias bien definidas.
Cuevas del subtipo reogravitógenas (griego Rheos: corriente, latín Gravis: que pesa o gravita, Gena: engendro): Son también cavidades formadas por corrientes fluviales en todas las alturas y montañas carsificadas de Cuba, pero de caudal mayormente autóctono (pocas veces mixto), de perfil predominantemente inclinado con sucesivos saltos y cascadas subterráneas en las espeluncas jóvenes y activas (neoreogravitógenas) y escalones y bruscas rupturas de pendiente en las cuevas meso y paleoreogravitógenas (reogravitógenas maduras y antiguas). Estas cavidades tienen también, generalmente, ponores y/o resurgencias bien definidas (al menos uno de ellos).
Cuevas del subtipo parareógenas (griego Para: de lo que es semejante y al mismo tiempo diferente, griego Rheos: corriente, latín Gena: engendro): Son aquellas cavidades también formadas por la actividad de corrientes fluviales en las alturas y montañas carsificadas de Cuba, pero donde los cauces subterráneos no transfluyen al macizo (no lo atraviesan) sino que se sumergen y resuellan, a veces repetidamente, a lo largo de un mismo flanco del macizo o simplemente constituyen un socavón fluvial junto al cauce superficial, en la escarpa de un flanco del macizo. Se incluyen también aquí, aquellas cuevas reógenas que están en el estadio más temprano de su proceso de formación, por lo que la corriente penetra o resuella parcial o totalmente por un ponor o sumidero con bóveda sifonante.
Las cuevas del tipo reógenas y sus subtipos correspondientes, se caracterizan por la existencia de un registro de sedimentos groseros (cantos rodados, guijarros, gravas) de material exógeno generalmente bien retrabajado por la erosión y el transporte a distancia (esfericidad, pulimentación) y en ellas hay predominio de scallops (flutes), ondas y surcos de erosión, etc., en la morfología primaria de sus paredes y pisos.
Cuevas gravitógenas (latín Gravis: que pesa o gravita, latín Gena: engendro): Son aquellas formadas en la zona de aereación, zona vadosa, o zona de circulación vertical de las aguas subterráneas por el llamado flujo gravitacional, vadoso, o percolante. Predominan aquí las formas de desarrollo fuertemente inclinado, hasta verticales.
Las cuevas gravitógenas de forma general, tienen un registro sedimentológico de granulometría variada (desde gravitas hasta limos y arcillas; pero jamás cantos ni cascajos) y en ellas es muy común encontrar formas parietales estructurales agudas (aristas verticales), chimeneas, gargantas, anillos de disolución, huecos anastomosados y líneas de flujo percolante inclinadas en la dirección de la pendiente o del escurrimiento subterráneo de origen gravitacional.
En las regiones con subgrupos de cuevas eutectónicas, hay un predominio de cavidades del subtipo gravitoreógenas, en segundo lugar de cuevas eugravitógenas (aunque en número también considerable), seguidas jerárquicamente por cuevas del subtipo paragravitógenas, y finalmente de manera eventual, por cavidades del subtipo ortogravitógenas.
Subtipo de cuevas gravitoreógenas (latín Gravis: que pesa o gravita, griego Rheos: corriente, latín Gena: engendro): Son aquellas cavidades formadas por el flujo percolante, organizado en el período lluvioso en forma de pequeñas corrientes subterráneas de origen gravitacional o autóctonas, las que aparecen con preferencia en los niveles inferiores de la espelunca. Estas cuevas nunca poseen sumideros ni resolladeros claramente definidos de las citadas corrientes estivales. Durante el período de estiaje (período seco), es posible reconocer los pequeños cauces de dichas corrientes, excavados a manera de pequeños surcos en los sedimentos (generalmente con gravas o arenas), o bien con la presencia de notables coladas de sínter carbonatado. Las mismas tienen un desarrollo desde fuertemente inclinado, hasta a veces de una suave pendiente, y aparecen mayormente en cotas inferiores (fondo de abras, valles y poljes cársicos).
Subtipo de cuevas eugravitógenas (griego Eu: buenas, típicas; latín Gravis: que pesa o gravita, latín Gena: engendro): buenas gravitógenas. Estas son las cavidades formadas primero en el interior de los paquetes carbonatados (formando acuíferos colgados), y posteriormente abiertos al exterior. Las mismas poseen una fuerte morfología inversa de disolución (husos), con predominio de profundos pozos verticales, campanas abiertas al exterior (furnias, simas) y chimeneas. Generalmente estas cuevas o furnias han sido abiertas en los faldeos o en cotas relativamente elevadas dentro de los macizos de rocas carsificadas.
Subtipo de cuevas paragravitógenas (griego Para: de lo que es semejante y al mismo tiempo diferente, latín Gravis: que pesa o gravita, latín Gena: engendro): Estas cuevas suelen ser también abundantes en los faldeos y paredones verticales de los macizos carsificados, pero a diferencia de las eugravitógenas, no son relevantes en cuanto a su desarrollo espeleométrico, por lo que quedan desplazadas al tercer lugar jerárquico dentro del subgrupo que analizamos. Se trata de pequeñas grutas y solapones de presumible origen gravitacional o vadoso, que comúnmente se observan en los paredones verticales y faldeos de las alturas y montañas carsificadas de toda Cuba.
Subtipo de cuevas ortogravitógenas (griego Orto: recto, vertical; latín Gravis: que pesa o gravita, latín Gena: engendro): Estas cuevas son escasas en las regiones cársicas del subgrupo que se analiza, único además donde las hemos encontrado hasta el momento, pero no descartamos la posibilidad de que puedan aparecer más tarde en otras regiones con predominio del subgrupo semitectónicas, lo que es perfectamente posible si consideramos que en estas regiones ya antes enumeradas en el trabajo (toponímicamente), pueden aparecer también cuevas del subgrupo eutectónicas (y viceversa).
Se trata de cuevas de origen gravitacional o vadoso formadas siguiendo un patrón estructural muy fuerte a partir de un sistema de grietas ortogonales (verticales), relativamente profundas, que confieren a la morfología de la planta el aspecto de una red de galerías unas veces paralelas o subparalelas, otras veces cruzándose entre sí en ángulos rectos (90° ) dando lugar a una morfología en enrejado (parecido a rejas). La sección longitudinal se caracteriza por la presencia de marcados desniveles y escalones, pudiendo tener varios niveles de cavernamiento a veces superpuestos. La sección transversal es muy llamativa en los lugares estrechos por la presencia de las diaclasas verticales, las que le confieren la morfología de gargantas o estrechos y alterosos cañones. Los niveles más profundos de estas cuevas, suelen funcionar hidrogeológicamente con cierta organización durante el período lluvioso; la granulometría de los sedimentos a estos niveles profundos puede contener abundantes gravas poco trabajadas.
La localidad más expresiva que hemos encontrado de este subtipo de cueva, es la llamada por nosotros como Cueva Bonita de Galeras, del Sistema Cavernario de Constantino, Municipio Viñales, Pinar del Río, Cuba.
Dentro del subgrupo de cuevas semitectónicas (latín Semi: mitad, griego Tektónikos: referente a la construcción o estructura) predominan también los tipos genéticos reógenas y gravitógenas, pero en orden inverso de jerarquía (ver Tabla No 1). Lo mismo sucede a nivel de subtipo genético, con excepción del subtipo ortogravitógena, que como ya dijimos anteriormente, sólo lo hemos hallado por el momento en las regiones con cuevas del subgrupo eutectónicas.
Aunque raro (por escaso), en este subgrupo de cavidades semitectónicas suelen aparecer de forma ocasional otro tipo de cavidad no mencionado hasta ahora en el trabajo: las cuevas del tipo genético piezógenas (griego Piezo: comprimir, latín Gena: engendro) las que se han formado según el desplazamiento vertical y horizontal del nivel piezométrico o nivel freático en la zona de oscilación y saturación de las aguas subterráneas, nivel éste que no siempre posee un verdadero freatismo (muchas veces el régimen de circulación no es libre, sino confinado a presión), por lo que entonces no es posible hablar de nivel freático sino piezométrico, ni de cuevas freáticas, sino piezógenas.
Estas cavidades son bastante escasas en los subgrupos semitectónicas, pero incuestionablemente existen dentro del mismo. Algunas espeluncas de marcado desarrollo horizontal en la Sierra de Cubitas, Camagüey, parecen haber sido formadas en el nivel piezométrico. La Cueva del Agua, espelunca parcialmente inundada en lo profundo de la Sierra de Casas en la Isla de la Juventud (parapiezógena), constituye un ejemplo elocuente de lo anterior.
Dentro del segundo grupo de cuevas (subtectónicas), subgrupo de cavidades eusubtectónicas predominan las cuevas del tipo piezógenas, con los subtipos eupiezógenas, parapiezógenas, y piezoreógenas.
Subtipo de cuevas eupiezógenas (griego Eu: bien, buena; griego Piezo: comprimir; latín Gena: engendro): Son aquellas cuevas formadas en el nivel piezométrico, caracterizadas por sucesiones de salones de planta muy circular con un significativo desarrollo de la morfología inversa de disolución, a veces con formación de claraboyas y dolinas; predominio de secciones lobuladas, a veces superpuestas, y ocasionalmente con nichos de lagos fósiles. Esta cueva se forma por el desarrollo en fases más avanzadas, del típico cenote (mucho más común en las regiones con predominio del subgrupo de cavidades miotectónicas como veremos luego), y su coalescencia o unión posterior con otros cenotes vecinos. El desarrollo de la morfología inversa en estas espeluncas está condicionado por la combinación de la estructura geológica predominante (presencia de cruceros de pequeñas grietas (estinolitos) y leptoclasas), y la influencia de los procesos gravitacionales.
Subtipo de cuevas parapiezógenas (griego Para: de lo que es semejante y al mismo tiempo diferente, griego Piezo: comprimir; latín Gena: engendro). Se trata de aquellas cuevas piezógenas con una mayor influencia de los estratos, combinado a veces con algunas diaclasas alargadas pero sin formar cruceros y sin que predominen estas últimas, por lo que aquí la morfología "freática" es mucho más "pura" que en las cuevas eupiezógenas (con menos desarrollo de la morfología inversa), a pesar de que existen ocasionalmente salones con buen puntal, pero en esos casos la morfología de la planta no es circular, sino elíptica o alargada. Ejemplos: La Cueva de las Charcas, Guara, Provincia Habana, Las cuevas del Vaho, de las Muelas, de Don Martín, Cinco Cuevas, y otras del área cársica de Boca de Jaruco, Santa Cruz del Norte, Habana; la Cueva de Bellamar, Matanzas; la Caverna de la Patana, Maisí, Guantánamo, etc.
Ambos subtipos genéticos son abundantes en las regiones con cuevas del subgrupo eusubtectónicas aunque con un ligero predominio de las segundas (Parapiezógenas).
En ambos casos se caracterizan por un registro sedimentológico arcilloso de color rojo o pardo rojizo, de granulometría fina, generalmente compactado en seco, plástico en húmedo; en los sectores bajo dolinas y chimeneas, pueden incluirse fragmentos mayores.
Subtipo de cuevas piezoreógenas (griego Piezo: comprimir, griego Rheos: corriente, latín Gena: engendro) formadas por la combinación de los tipos correspondientes. Estas cuevas se formaron en el nivel piezométrico como todas las piezógenas, pero a diferencia de aquellas, sufrieron una influencia marcada al parecer de antiguas corrientes subterráneas, organizadas probablemente durante pretéritos períodos muy lluviosos; tal vez durante las fases paleoclimáticas más húmedas del período Pleistoceno. Lo anterior, se vio reforzado en las condiciones del subgrupo que analizamos (eusubtectónicas), ya que estas espeluncas se han abierto en condiciones hipsométricas más elevadas (altura del relieve) que en las de los restantes subgrupos (dentro del grupo de cuevas subtectónicas). En ellas, alternan simultáneamente sectores subterráneos con características morfológicas comunes a uno y otro tipo de cuevas (piezógenas y reógenas) con reflejo también en el registro sedimentológico, pero con predominio de la espeleogénesis a nivel piezométrico. Tales son por ejemplo, los conocidos casos de la Cueva de la Virgen en Colinas de Villareal, al este de la Ciudad de la Habana (siendo más notable la "antigua" cueva piezoreógena en la parte de la espelunca actualmente inundada por la capa piezométrica); también la Cueva del Agua en San José de las Lajas, Provincia Habana, etc.
Aunque estas cavidades sufrieron por lo visto, una gran influencia de torrentes de agua durante los períodos pluviosos, no poseen sin embargo evidencias de antiguos ponores o resurgencias de aquella actividad de las aguas, lo que en gran medida confirma la hipótesis de que estos procesos tuvieron lugar la mayor parte de las veces, durante cortos períodos de tiempo (geológicamente hablando), coincidiendo tal vez con los períodos más húmedos y lluviosos del período Pleistoceno. Por tal razón, consideramos que estas espeluncas poseen una importancia particular en relación con los estudios acerca del desarrollo del karst tropical durante períodos climáticos antiguos (Paleoclima del Cuaternario), así como otros aspectos relacionados con la paleohidrogeología de los paquetes de rocas carbonatadas en que se encuentran las mismas.
En la mayoría de las cuevas de este subtipo genético, el proceso reogénico de corrosión acelerada se encuentra en la actualidad extinguido, aunque existen raros casos en que éste se encuentra en plena vigencia (neopiezoreógena). El caso más evidente es el de la Cueva Clarita, del Sistema de Bellamar, Matanzas.
Es importante señalar (como se podrá comprobar en la Tabla No 1), que este subtipo genético sólo lo hemos encontrado hasta el momento, en las regiones con predominio de cavidades eusubtectónicas, aunque no se descarta que puedan aparecer en el futuro, en otras regiones con cavidades semitectónicas e incluso de manera eventual, en regiones con cuevas del subgrupo miotectónicas.
Dentro de este subgrupo de cavidades eusubtectónicas también podemos encontrar finalmente las ya vistas antes cuevas del tipo gravitógenas (con sus correspondientes subtipos) y el tipo genético hasta ahora no mencionado aquí, de las cuevas abrasivógenas (latín Abrasio: acción de desgaste por fricción, latín Gena: engendro). Estas son las grutas y socavones con cornisas y voladizos de mareas, originadas por la acción directa del oleaje sobre las rocas calizas, y a la vez, la presión inversa ejercida desde dentro hacia fuera, por el aire ocluido dentro de las grietas y estratos, tras el impacto de la ola.
Según Holmes (1969), esta presión durante las fuertes galernas puede alcanzar órdenes mayores de 30 000 kg / m2.
Las cuevas del tipo abrasivógenas son conocidas popularmente como cuevas marinas; son propias de las zonas costeras o litorales, tanto en la zona emergida, (a veces retirada varios kilómetros de la costa actual) como también en las terrazas inundadas por las transgresiones del Cuaternario. Se caracterizan por su reducido desarrollo, generalmente más amplio hacia adentro que en la zona umbral – vestibular, así como por la existencia de los ya mencionados voladizos de marea (activos o muertos) y a veces también por la presencia de un bufadero o bufador (chimenea estrecha abierta al exterior dentro de la cueva) por donde el agua marina es expulsada a presión hacia arriba en las cavidades jóvenes, en plena formación (neoabrasivógenas).
Generalmente estas cuevas abrasivógenas (con el único subtipo conocido hasta ahora, las euabrasivógenas: buenas o típicas) son escasas en sedimentos debido a su extrema juventud, y otras veces, en los casos de las abrasivógenas antiguas (paleoeuabrasivógenas), aparecen dentro de ellas sedimentos carbonatados pardo – rojizos de origen gravitacional, que no tienen nada que ver con la época de formación de la espelunca.
Subgrupo de cuevas criptectónicas: predominan aquí los tipos de cavidades piezógenas, abrasivógenas (euabrasivógenas) y a veces, las gravitógenas cuando estas últimas no actúan como formas de acceso a las primeras, al quedar parcialmente derrumbadas.
Están particularmente representadas en este subgrupo, las cuevas del subtipo que hemos denominado como heteropiezógenas (griego Heteros: diferentes; griego Piezo: comprimir; latín Genas: engendro) término que hemos empleado para distinguirlas del resto de las cuevas de tipo piezógenas , muy semejantes en cuanto al proceso de formación a nivel piezométrico, pero muy distintas en cuanto al patrón estructural y morfológico.
Las cuevas heteropiezógenas se han formado al parecer, en condiciones estructurales y litológicas muy particulares, las cuales han dado origen a una caverna con una morfología de la planta en extremo complicada (muy irregular o laberíntica), con la aparente ausencia de soluciones de continuidad o control de la espeleogénesis de estas espeluncas; estas espeluncas fueron ya antes reconocidas por Núñez Jiménez (1967) y Núñez et.al (1984) como pertenecientes al subtipo genético Caguanes, por el nombre de la localidad donde fueron por primera vez estudiadas por dicho autor (ya mencionamos que existen desde Judas hasta Cayo Aguada, y también en raras ocasiones en otras regiones cársicas, como en la Llanura Costera de Cárdenas-Matanzas).
Dicho subtipo (heteropiezógenas) ha sido abierto además en una geología de rocas calizas masivas muy porosas, blandas, en ocasiones alternando discordantemente (en forma de discordancias angulares y acordancias) con biocalcarenitas bien estratificadas, (ambas geologías de edad Mioceno Inferior hasta Cuaternario). Lo anterior provoca que, aún en los sectores subterráneos donde afloran los estratos (casi siempre en cortes discordantes) la espeleogénesis a lo largo del contacto entre las capas haya seguido circunstancialmente dos sistemas espaciales en los planos de contacto estratigráfico y ello da la "apariencia" de que tampoco los estratos ejercen control alguno sobre el proceso espeleogenético. Por otra parte, la ausencia casi total de diaclasas tectónicas que orienten los ejes alargados y paralelos de las cuevas mayores del subtipo que tratamos, se debe también a un enmascaramiento de la estructura original, bien por un avanzado proceso de reconstrucción (espeleothemas), o bien porque las espeluncas se formaron siguiendo el rumbo y buzamiento de pequeñas diaclasas (leptoclasas), que fueron completamente carsificadas en toda su vecindad y evolucionaron en una forma cualitativamente superior: la propia cueva (Jaimez et.al, 1990).
La Cueva de los Chivos y mejor aún, la Cueva Grande de Caguanes, constituyen los mejores exponentes de tales fenómenos en este penicayo, en particular por la laberinticidad y la referida aparente inexistencia de grietas, lo que se comprueba al observarse cómo la Galería del Mar, el Lago Martí, y la Sala Marcel Loubens de esta última espelunca, están claramente alineados siguiendo leptoclasas de orientación nordeste. Este rumbo, las hace coincidir con las orientaciones predominantes en los ejes mayores de todas las cuevas de Caguanes y demás cayos interiores (Lucas, Fábrica, etc.) así como con las costas tectónicas fuertemente escarpadas, que limitan a las tres islas de Punta Caguanes con sus respectivas marismas.
Un problema que no queda aún bien claro sin embargo, es el de cuáles son o fueron, las soluciones de continuidad que controlaron la espeleogénesis y morfologías de las pequeñas cuevas en formación (inundadas y reinundadas luego) distribuidas hacia el extremo suroccidental de Caguanes en el lindero con la Ciénaga de Yaguajay (Ej: La Cueva del Túnel, la Cueva de los Puercos, la Cueva del Lago, y otras).
Como quiera que estos extraños pequeños y jóvenes covachos (neoheteropiezógenas), continúan siendo en parte un fenómeno por estudiar aún mejor, no hay dudas no obstante de que el problema estriba en un enmascaramiento del patrón estructural que determinó la formación de estas cuevas, cuyos máximos exponentes siguieron soluciones de continuidad a lo largo de antiguas diaclasas y leptoclasas tectónicas, así como el desarrollo entre contactos estratigráficos discordantes, como hemos visto que sucede claramente en la Cueva del Túnel.
Otras cavernas laberínticas del subgrupo criptectónicas, subtipo heteropiezógenas, suelen aparecer eventualmente en algunos sectores de las llanuras carsificadas del interior del país, tal y como ocurre en la Llanura Costera Carsificada Cárdenas - Matanzas (particularmente en el sector comprendido desde Carboneras hasta la Boca de Camarioca: Cueva de Santa Catalina, Cueva del Quinto, y otras).
Finalmente, dentro del subgrupo de cuevas que estamos analizando (criptectónicas), suele aparecer otro subtipo genético no mencionado hasta ahora, y que hemos denominado como piezoabrasivógenas debido a que las mismas, son una combinación de cuevas formadas inicialmente en el nivel piezométrico, y poco después abiertas al exterior en un escarpe de terraza o acantilado (activo o muerto), por la acción abrasiva del mar.
Núñez Jiménez et. al (1984) fueron los primeros en identificar estas cuevas en el caso particular de Punta del Este, Isla de la Juventud, a las cuales denominaron cuevas freato – marinas.
Nosotros las encontramos en gran número en los cayos interiores de Sabana (desde Caguanes hasta Aguada), particularmente en los acantilados activos del propio Caguanes, Lucas, y Fábrica.
La propia Cueva de los Chivos (Caguanes), una de las más espaciosas de este penicayo, sale al mar, después de cruzar una pequeña dolina de desplome, por una cavidad de este subtipo.
Subgrupo miotectónicas: Son abundantísimas aquí las ya analizadas antes cuevas piezógenas (fundamentalmente las eupiezógenas, las parapiezógenas, y en las zonas costeras las piezoabrasivógenas), así como también las cuevas abrasivógenas (euabrasivógenas); pudiendo aparecer de forma muy eventual algunas pequeñas espeluncas del subtipo heteropiezógenas al parecer muy antiguas (paleoheteropiezógenas) como las pequeñas cuevas de la Región Pictográfica de Guara en Provincia Habana, que con la única excepción de la ya antes mencionada Cueva de las Charcas (parapiezógena) , parecen todas haber sido en el pasado una única caverna hoy en proceso de destrucción y relleno por sedimentos.
Un nuevo subtipo antes no mencionado antes, y que aparece en este subgrupo de las miotectónicas es el de algunas cuevas piezógenas con morfología de la planta también algo irregular o laberíntica, parecidas en ese aspecto morfológico a las heteropiezógenas grandes (muy laberínticas) de Caguanes y nordeste de Matanzas.
Se trata del subtipo ortopiezógenas (griego Orto: recto; griego Piezo: comprimir, latín Gena: engendro) espeluncas que se caracterizan efectivamente por poseer una planta a veces algo irregular (sin llegar a ser verdaderamente laberínticas), con fuerte tendencia también al desarrollo paralelo de los ejes de las galerías mayores, pero en este caso, estas cuevas sí poseen claramente visibles las diaclasas y leptoclasas ortogonales, que sirvieron de patrón estructural para el desarrollo de este patrón morfológico subterráneo.
Este es el caso por ejemplo de la Caverna de Florencio, Matanzas, y otras de la misma región yumurina.
También la Cueva de Ambrosio, en la joven Península de Hicacos, podría enmarcarse como una fase temprana y de menor desarrollo espeleométrico de este subtipo de espeluncas, muy recientemente emergida y desaguada. Posiblemente algunas cuevas heteropiezógenas grandes, como la Cueva Grande de Caguanes y otras de ese Penicayo, y la propia Caverna de Santa Catalina, no sean sino antiguas cuevas del subtipo ortopiezógenas cuya estructura geológica original ha sido completamente enmascarada por el tiempo y los procesos reconstructivos.
Finalmente dentro del subgrupo miotectónicas, encontraremos el tipo genético subreógenas (latín Sub: bajo o por debajo; griego Rheos: corriente; latín Gena: engendro): lo que es igual a bajas reógenas o menos reógenas, las cuales son cuevas formadas por ríos cuyos cauces fueron interceptados por pequeñas formas cársicas subterráneas preexistentes, a partir de las cuales se originaron cavernas fluviales morfológicamente bien distintas de las cuevas y sistemas formados también por cauces subterráneos, pero en las condiciones de alturas y montañas cársicas, donde existe una evidente aceleración de los procesos geomorfológicos.
Las cuevas del tipo subreógenas (con el único subtipo eusubreógenas o típicas) se caracterizan por ser sistemas absorbentes activos, con formas de conducción predominantemente horizontales de bajo puntal y régimen mayormente a conducción forzada, con secciones transversales que se hacen más angostas en la medida que la corriente penetra en el macizo y se acerca gradualmente a la zona hidrodinámica de saturación, no existiendo aquí cauces antiguos superpuestos y sí sólo ocasionales cauces de tropplein o desahogo. Estas cuevas generalmente poseen un ponor o sumidero bien definido, no así resolladeros de sus corrientes subterráneas que a nuestro juicio, alimentan cuencas mayores independientes.
Las cuevas subreógenas son cavidades fluviales originadas por la corrosión acelerada comparativamente inferior, de las zonas geotectónicas con un pasado de hundimiento (contrario en esto, a las cuevas reógenas, en los grandes ejes anticlinales de reactivación y levantamiento neotectónico intenso) y las mismas, son exclusivas del subgrupo miotectónicas, no pudiendo aparecer en ningún otro subgrupo, con lo que se establece en este sentido, un nivel de dependencia estrecho con el grupo y subgrupo a que las mismas pertenecen.
Los sedimentos de estas cuevas han sido hasta ahora poco estudiados, por la dificultad de sus exploraciones. Ejemplos: Sumidero del Río San Antonio en San Antonio de los Baños, provincia Habana; las cuevas del Cholo y de Garrigas en la misma localidad (Cuenca subterránea del Río San Antonio), el Sumidero del Río Capellanías, etc.
Un nivel de dependencia amplio se establece en cambio para las cuevas del tipo piezógenas, las que son propias de los tres subgrupos del grupo de las subtectónicas a distinto nivel jerárquico, y sólo aparecen de forma muy eventual en el nivel inferior del subgrupo semitectónicas, no así en el subgrupo de las eutectónicas.
Por último las cuevas del tipo genético gravitógenas ocupan un lugar jerárquico determinado en todos los grupos y subgrupos de cavidades cársicas de Cuba, lo que se debe a que estas cuevas se originan en la zona hidrodinámica de circulación vertical de las aguas subterráneas, la que funciona como zona de alimentación o de recarga de los flujos lineales y restantes zonas. Por tal razón, tanto las cuevas gravitógenas (fundamentalmente las distribuidas en regiones llanas), como las subreógenas y reógenas, meritan una atención especial en cuanto a su debida protección como formas absorbentes del drenaje regional, a fin de evitar posibles inundaciones durante los eventos meteorológicos significativos (intensas lluvias, huracanes, etc.).
Las cavidades no cársicas de Cuba tienen una fuerte dependencia de la litología y de las variantes climáticas zonales, no así de los procesos eminentemente tectónicos, a pesar de que en raros casos se han desarrollado siguiendo una grieta como solución de continuidad. Sin embargo la tectónica, aún en estos casos, no determina una regularidad del proceso genético ni tampoco del carácter regional de estas espeluncas.
Por tal razón, hemos agrupado a todas estas cavidades dentro del Grupo Pseudotectónicas (del griego Pseudos: falsedad).
Forman parte de este grupo, todas las cavidades denominadas por otros autores como pseudocársicas (Mateo, 1981; Rodríguez, 1987; etc.), entre las que descuellan las cuevas biógenas o biogénicas (Gutiérrez Calvache, 1992) originadas por la acción geológica constructora de los seres vivos. Ejemplo: las cuevas del Pecio y Madrépora en el arrecife coralino al norte de la playa de Bacuranao, Ciudad de La Habana, las cuevas clastógenas: originadas por clastos o rocas amontonadas y también por las oquedades que pueden quedar como remanencia tras su desprendimiento de las escarpas y faldeos (griego Klastos: roto, frágil, quebradizo), las cuevas litógenas: como las de los nichos de travertina en cascadas (griego Lithos: rocas), las cuevas eológenas: formadas al parecer por la acción morfoescultural del viento (griego Eolo: dios guardián de los vientos en la mitología griega) reportada por Núñez Jiménez et. al (1984) para el cañón del Jauco, Guantánamo, Cuba.
Una atención especial merecen en este grupo, las cavidades que hemos denominado como pluviolitógenas (latín Pluvialis: lluvia, y griego Lithos: rocas) originadas por la agresividad y erosividad particular de la lluvia en combinación con otros mecanismos de intemperización química de las rocas básicas y ultrabásicas (hidrólisis), sin una total disolución de las mismas (Derruau, 1986), las cuales tienden a agruparse en una pequeña área de la Sierra de Moa, provincia Holguín.
Todos estos tipos de cavidades no cársicas (grupo pseudotectónicas), irán precedidos del prefijo Eu: bien, buenas, típicas; hasta tanto no se describan nuevos subtipos en cada caso.
A nivel de tipo y/o subtipo, la Nueva Clasificación podrá ir precedida de forma opcional (cuando se desee referir al estadio evolutivo) de los términos Neo, Meso, o Paleo, a modo de prefijos derivados del griego nuevo, intermedio, y antiguo, pudiéndose de forma muy breve y precisa resumir las condiciones geotectónicas y genéticas completas, así como la fase evolutiva en que se encuentra cualquier cavidad estudiada bajo la óptica de un enfoque sistémico complejo del endocarso, como éste que proponemos.
Ejemplo: La Cueva de Bellamar, provincia Matanzas, Cuba. Esta espelunca pertenece al grupo de cavidades subtectónicas, subgrupo eusubtectónicas, tipo piezógena, subtipo parapiezógena, fase paleoparapiezógena.
No obstante, para conseguir un mayor nivel de síntesis, y dado que existe una dependencia objetiva de los subgrupos con los grupos, y de los subtipos con los tipos de cavidades, en su diagnóstico final el espeleólogo podrá resumir con pocas palabras la historia natural de esta o cualquier otra espelunca estudiada bajo este enfoque.
En el ejemplo anterior podríamos resumir la espeleogénesis de la Cueva de Bellamar con muy pocas palabras: espelunca del subgrupo eusubtectónica – subtipo y fase paleoparapiezógena.
RECOMENDACIONES A LOS ESPELEOLOGOS
La Nueva Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba que ponemos a su disposición, no pretende en modo alguno sustituir a las anteriores Clasificaciones Genéticas de nuestras espeluncas (Núñez Jiménez, 1967 y Núñez et. al, 1984; Molerio, 1975; Acevedo, 1979, 1980).
Por el contrario, esta es sólo una alternativa más para intentar aproximarnos al diagnóstico sobre la génesis de una u otra cueva. Cada una de ellas tiene su propio valor, sus propios méritos, y lo más importante, su propio enfoque. Por lo anterior, los autores de este trabajo consideran que en un estudio espeleogenético complejo, resultará siempre interesante la aplicación de cada una de estas clasificaciones genéticas de nuestras cuevas.
No queremos concluir nuestro trabajo, sin antes recomendar a nuestros colegas espeleólogos que no sientan miedo de utilizar nuestra sistemática. Algunos nos han planteado que la misma es demasiado engorrosa y compleja, pero esto es así (y debe ser así), porque el enfoque es complejo y el objeto que se clasifica (el endocarso) es también complejo; de lo contrario estaremos haciendo un análisis simplista de los factores y procesos de formación del carso subterráneo. Téngase en cuenta que es la primera vez, que una sistemática de nuestras cuevas establece unidades taxonómicas para el acondicionamiento geotectónico de la evolución de las mismas (grupo y subgrupo de cuevas), sólo mencionado de manera teórica en las clasificaciones anteriores.
En esta nueva versión más amplia y explícita, tratamos de brindar todos los elementos para una mejor comprensión por parte de los espeleólogos, de los grupos y subgrupos de cavidades que reflejan dichas taxas a niveles jerárquicos superiores (Véase Anexo 1).
Si con todo, UD. se viera en la imposibilidad de identificar a qué grupo o subgrupo pertenece la cueva que clasifica, deseche en última instancia esa opción, pero no renuncie a utilizar al menos las unidades taxonómicas de jerarquía inferior (tipos y subtipos de cuevas) para cuando menos intentar comenzar a aplicar esta nueva tipología con el lenguaje de la sistemática científica.
Con ese propósito, les ofrecemos a continuación a través de dos tablas, la posibilidad de correlacionar nuestra Nueva Tipología, con los tipos y subtipos de cuevas de la Clasificación Genética de Núñez Jiménez (1967) y Núñez Jiménez et. al (1984).
Sólo unos pocos casos de los tipos y subtipos de la Clasificación Genética de Núñez Jiménez et. al (op. cit) no aparecen correlacionados en las tablas correspondientes, debido a que o bien no han sido reconocidos por los autores de este trabajo como tales (Ej: Cueva de Gutiérrez, en Guanahacabibes) o bien porque se trate de tipos o subtipos nuevos, no contemplados en las Clasificaciones Genéticas anteriores.
No queremos concluir nuestro trabajo sin hacer otras recomendaciones importantes a los espeleólogos con vista a la mejor aplicación de la Nueva Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba que ponemos en sus manos.
En este sentido, es muy importante contar siempre con la cartografía de la espelunca que se estudia, pues el diseño morfológico de la cavidad subterránea en el plano (planta) y en las secciones longitudinales, suele ser de gran valor a la hora de definir las taxas inferiores; en particular algunos subtipos de cuevas con morfologías de la planta muy específicas.
Queremos también recomendar a los espeleólogos que estudien siempre que les sea posible, los sedimentos de las cuevas antes de emitir un diagnóstico genético de las mismas bajo éste o cualquier otro enfoque, pues en ellos está fielmente reflejada la historia de la evolución de las espeluncas, el archivo de la formación de las mismas; ya que las formas subterráneas pueden llevarnos a veces a conclusiones espeleogenéticas erradas.
Es necesario estudiar las formas subterráneas ya que estas pueden aportar elementos acerca de la probable génesis de la cavidad; pero es también necesario no prescindir, siempre que sea posible, del estudio sedimentológico de la espelunca, y en este aspecto es también necesario no confundir los sedimentos más recientes con el registro de sedimentos correspondiente a la época de formación de la caverna. Hay que tener en cuenta, el hecho de que muchas veces (sobre todo en las espeluncas viejas e inactivas), estos sedimentos antiguos se pueden encontrar enterrados bajo un paquete de sínter carbonatado o piso secundario, que habrá probablemente que romper.
El estudio genético científico de una caverna debe ser un estudio complejo, si deseamos emitir un juicio lo más cercano posible a la realidad objetiva.
TABLA No. 1. RESUMEN DE LA NUEVA CLASIFICACION GENETICA DE LAS CUEVAS DE CUBA (TIPOLOGIA GEOLOGO - GEOMORFOLOGICA).
CAVIDADES CARSICAS
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Grupo |
Subgrupo |
Tipo |
Subtipo |
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Tectónicas |
Eutectónicas |
Reógenas |
Eureógenas |
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Reogravitógenas |
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Parareógenas |
|||
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Gravitógenas |
Gravitoreógenas |
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Eugravitógenas |
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Paragravitógenas |
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Ortogravitógenas |
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Semitectónicas |
Gravitógenas |
Eugravitógenas |
|
|
Gravitoreógenas |
|||
|
Paragravitógenas |
|||
|
Reógenas |
Reogravitógenas |
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|
Eureógenas |
|||
|
Parareógenas |
|||
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Piezógenas XX |
Parapiezógenas |
||
|
Subtectónicas |
Eusubtectónicas |
Piezógenas |
Parapiezógenas |
|
Eupiezógenas |
|||
|
Piezoreógenas |
|||
|
Gravitógenas |
Eugravitógenas |
||
|
Gravitoreógenas |
|||
|
Paragravitógenas |
|||
|
Abrasivógenas |
Euabrasivógenas |
||
|
Criptectónicas |
Piezógenas |
Heteropiezógenas |
|
|
Piezoabrasivógenas |
|||
|
Abrasivógenas |
Euabrasivógenas |
||
|
Gravitógenas |
Eugravitógenas |
||
|
Miotectónicas |
Piezógenas |
Eupiezógenas |
|
|
Parapiezógenas |
|||
|
Ortopiezógenas |
|||
|
Heteropiezógenas X |
|||
|
Piezoabrasivógenas X |
|||
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Subreógenas |
Eusubreógenas |
||
|
Gravitógenas |
Eugravitógenas |
||
|
Abrasivógenas |
Euabrasivógenas |
CAVIDADES NO CARSICAS
|
Grupo |
Subgrupo |
Tipo |
Subtipo |
|
Pseudotectónicas |
|
Biógenas |
Eubiógenas |
|
Clastógenas |
Euclastógenas |
||
|
Litógenas |
Eulitógenas |
||
|
Eológenas |
Eueológenas |
||
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Pluviolitógenas |
Eupluviolitógenas |
LEYENDA DE LA TABLA
X – Con carácter eventual
XX – Con carácter ocasional
Tabla No. 2. Correlación entre la Nueva Tipología Genética (Jaimez y Gutiérrez, 1993; 2000) y la Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba (Núñez Jiménez, 1967 y Núñez Jiménez et. al, 1984) a nivel de tipo de cuevas.
|
Tipo de Cueva |
Tipo de Cueva |
|
Reógenas |
Fluviales (en alturas y montañas cársicas) |
|
Subreógenas |
Fluviales (en llanuras cársicas) |
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Gravitógenas |
Vadosas y Tectónico-Vadosas |
|
Piezógenas |
Freáticas |
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Abrasivógenas |
Marinas |
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Biógenas |
- |
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Clastógenas |
Clastos amontonados y desplomes de laderas de mogotes |
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Litógenas |
De travertina en cascada |
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Eológenas |
Eólica |
|
Pluviolitógenas |
Vadoso en roca ígnea |
Tabla No. 3. Correlación entre la Nueva Tipología Genética (Jaimez y Gutiérrez, 1993; 2000) y la Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba (Núñez Jiménez, 1967 y Núñez Jiménez et. al, 1984) a nivel de subtipo.
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Subtipo de Cuev |
Subtipo de Cueva |
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Eureógenas |
Cuyaguateje, Sumidero del río Cuzco |
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Reogravitógenas |
Cueva Jíbara |
|
Parareógenas |
- |
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Eusubreógenas |
Sumidero del río San Antonio de los Baños |
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Gravitoreógenas |
Indio |
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Eugravitógenas |
Gato, Furnia de Pipe |
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Paragravitógenas |
Los Tomates |
|
Ortogravitógenas |
- |
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Eupiezógenas |
Astón |
|
Parapiezógenas |
Bellamar, La Patana |
|
Piezoreógenas |
La Pluma |
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Heteropiezógenas |
Caguanes |
|
Ortopiezógenas |
Ambrosio |
|
Piezoabrasivógenas |
Punta del Este |
|
Euabrasivógenas |
Los Pájaros, Solapas del Rincón de Guanabo |
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Eubiógenas |
- |
|
Euclastógenas |
Cueva del Aura, Cueva de San Andrés |
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Eulitógenas |
Salto del río Manantiales |
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Eueológenas |
Cavidades del cañón del río Jauco |
|
Eupluviolitógenas |
Cavidades de la Revuelta de los Chinos |
Al Dr. Antonio Núñez Jiménez, precursor de la Espeleología científica en Cuba, pionero de las clasificaciones genéticas de nuestras cuevas, por la revisión y recomendaciones personales que nos ofreció para mejorar nuestro trabajo, y por haber sido capaz de despertar este interés en las nuevas generaciones de cubanos espeleólogos.
Al investigador Antonio Magaz García del Instituto de Geografía, por habernos alentado a publicar este resultado, tras su dedicada y apologética revisión del original. (Inédito).
A nuestros profesores Julio Díaz Sosa y José Mateo Rodríguez, de la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, así como al Dr. Gustavo Furrazola, quienes también lo revisaron.
Al Dr. Raúl Flores García del Instituto de Geología y Paleontología, quien suministró la base geológica (cartográfica) adecuada y actualizada.
A los espeleólogos Francisco Fernández Martínez y Mario Domínguez González por habernos invitado a estudiar con ellos las cuevas de Caguanes y otras de la cayería adyacente (Cayos de Piedra).
A Pedro Luís Hernández y a la dirección del Comité Espeleológico de Pinar del Río de la SEC por todo el apoyo brindado durante las largas y polifacéticas jornadas por las cavernas pinareñas.
Al espeleólogo avileño Felino Mondeja de León por la importante información suministrada del carso en los domos salinos de su provincia.
A los espeleólogos Alexander Carricarte Mesa e Ismael Consuegra Tamayo que nos acompañaron hasta el otro extremo de la Isla y a la Sierra de Cubitas durante las expediciones "Klarren" con este objetivo.
A todos los miembros del Grupo "Pedro A. Borrás" de la SEC, pilar fundamental donde se asienta esta realidad.
A los miembros del Grupo "Samá" de Sancti Spiritus por servirnos de guías a través de las cuevas del macizo del Escambray.
A los miembros del Grupo Espeleológico "Alejandro de Humboldt" por servirnos también de guías en nuestras exploraciones por la Isla de la Juventud. A los espeleólogos Roberto Gutiérrez Domech, Gabriel García Pulpeiro y Tomás Sánchez por sus opiniones críticas.
Al Dr. Ercilio Vento Canosa, actual presidente de la Sociedad Espeleológica de Cuba y al Lic. Leonel Pérez Orozco, por habernos servido de guías en la Gran Caverna de Santa Catalina, Matanzas.
A los colegas del Grupo Espeleológico "Felix Rodríguez de la Fuente" del Comité Espeleológico de Matanzas, por invitarnos a aplicar nuestra Nueva Tipología en las cuevas del Sistema Cavernario de Bellamar.
A Francisco Salgado por su asistencia de siempre, a Marta Calvache nuestra traductora, a Freddy Cámara por su colaboración para la versión en inglés, a Carmen Sánchez Linares del Instituto de Suelos por la ayuda brindada en el procesamiento del texto.
Finalmente nuestro agradecimiento también al Dr. Ross D. MacPhee del American Museum of Natural History, a Jesús M. Castellanos y a todos los que han colaborado en Cuba y en los Estados Unidos para su publicación.
ACEVEDO, M. (1979): Tipología hidrogeológica y geomorfológica de las cavidades cársicas hipógeas. Voluntad Hidráulica, 16 (51). La Habana, p 16 - 22.
ACEVEDO, M. (1980): Aplicación de la nueva tipología de las cavidades cársicas. Simposium XL Aniv. SEC. Programa y Resúmenes. La Habana, p 32.
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JAIMEZ, E.; D. GUTIERREZ CALVACHE (1993): Nueva Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba (Tipología Geólogo-Geomorfológica con elementos de Regionalización). Boletín Casimba. Año 4, Ser.1, No. 5. La Habana: 13 – 30.
JAIMEZ, E.; D. GUTIERREZ CALVACHE (2000): Nueva Clasificación Genética de las Cuevas de Cuba (Tipología Geólogo-Geomorfológica con elementos de Regionalización: Versión 2.2). En IV Congreso de Geología y Minería (CD-Room Textos/Geología del Cuaternario/210 html). La Habana, 9 pp.
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ANEXOS
CAVIDADES CARSICAS
|
Grupo |
Subgrupo |
Macroregión |
Geología |
Soluciones de Continuidad |
Relieve |
|
Tectónicas |
Eutectónicas |
Cuba Occidental y Central |
Calizas muy duras, criptocristalinas, masivas o gruesas; a veces mármoles, perturbadas (J3 - K2) |
Diaclasas y fallas tectónicas, pocas veces estratos gruesos perturbados |
Alturas y montañas bajas y medianas, carsificadas |
|
Cuba Oriental |
Calizas duras a muy duras, criptocristalinas, masivas; a veces bien estratificadas, perturbadas (P- N11) |
Diaclasas, leptoclasas y fallas tectónicas; pocas veces estratos perturbados |
Alturas y montañas bajas y medianas, carsificadas. |
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Semitectónicas |
Cuba Occidental y Central |
Calizas muy duras criptocristalinas y mármoles; desde masivas hasta bien estratificadas, perturbadas (J3-K2) |
Predominio de estratos delgados o medianos, perturbados, y diaclasas o leptoclasas tectónicas (casi siempre hay combinaciones de grietas y estratos) |
Alturas y montañas bajas y medianas carsificadas. |
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Cuba Oriental (escasas) |
Calizas muy duras criptocristalinas y mármoles; desde masivas hasta bien estratificadas, perturbadas (P- N11) |
Predominio de estratos delgados o medianos, perturbados, y diaclasas o leptoclasas tectónicas (casi siempre hay combinaciones de grietas y estratos) |
Alturas y montañas bajas y medianas carsificadas. |
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Subtectónicas |
Eusubtectónicas |
Cuba Occidental y Central |
Calizas suaves, cavernosas, estratificadas, algo perturbadas (P-QIII) |
Leptoclasas y diaclasas tectónicas, a veces combinadas con estratos delgados o medianos poco perturbados |
Alturas formando cúpulas, tábulas, y mesas carsificadas. Terrazas marinas; a veces llanuras carsificadas |
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Eusubtectónicas |
Cuba Oriental |
Alturas formando cúpulas, tábulas, y mesas carsificadas. Terrazas marinas; a veces llanuras carsificadas |
Leptoclasas y diaclasas tectónicas, a veces combinadas con estratos delgados o medianos poco perturbados o flexionados |
Alturas, en forma de mesas y mesetas carsificadas. Terrazas marinas; a veces llanuras carsificadas |
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Criptectónicas |
Cuba Occidental y Central |
Alturas, en forma de mesas y mesetas carsificadas. Terrazas marinas; rara vez llanuras carsificadas |
Total o casi totalmente enmascaradas. Desarrollo muchas veces laberíntico, con marcada anisotropía. |
Llanuras carsificadas planas, a veces ligeramente onduladas, con aspecto cupular |
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Miotectónicas |
Cuba Occidental, Central y Oriental |
Calizas suaves cavernosas, generalmente estratificadas, no perturbadas (N1-QIII) |
Estratos ligeros a medianos, en ocasiones combinados con litoclasas; rara vez leptoclasas. |
Llanuras planas carsificadas de toda Cuba |
CAVIDADES NO CARSICAS
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Grupo |
Características Generales |
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Pseudotectónicas |
Pertenecen a este Grupo, todas las cavidades de Cuba que han sido definidas por otros autores (Mateo, 1981; Rodríguez, 1987; etc.) como Pseudocársicas (del griego Pseudos: falsedad) en las cuales la tectónica no determina una regularidad del proceso genético (aún cuando en ocasiones exista una pequeña grieta como solución de continuidad), ni tampoco del carácter regional de las mismas, las que obedecen a una litología muy específica y/o a condiciones locales muy particulares. |
LEYENDA DEL ANEXO 1.
(J3 - K2): Jurásico Superior - Cretáceo Superior
(P- N11): Paleógeno temprano hasta Mioceno Inferior
(P-QIII): Paleógeno temprano hasta Pleistoceno Superior
(N1-QIII): Mioceno hasta Pleistoceno Superior
(N11-2): Mioceno Inferior a Medio
Anexo 2 BREVE GLOSARIO DE TERMINOS
Anisotropía: Dícese del crecimiento desigual, siguiendo ejes preferenciales, de algunos minerales. Aplicado al carso subterráneo, se entiende como el desarrollo lineal mayor de algunas galerías con respecto a otras (vista en planta).
Criptocristalinas: microcristalinas.
Flexionadas: Referente a flexuras monoclinales.
Leptoclasas tectónicas: Grietas tectónicas con menor abertura y profundidad visible en comparación con las diaclasas
Litoclasas: Fisuras pequeñas, las que pueden tener o no relación con los procesos tectónicos.
Perturbadas: Dislocadas tectónicamente (arqueadas o plegadas en distintos grados).
ANEXOS FOTOGRAFICOS
Foto 1. Resolladero del río Constantino, principal corriente de un total de 10 que conforman el Sistema Cavernario del mismo nombre, Sierra de Galeras, Viñales, Pinar del Río, CUBA. Se aprecia la morfología de cañón prolongada según una diaclasa tectónica. Esta caverna es un clásico ejemplo de las cavidades cársicas del subgrupo eutectónicas, subtipo eureógenas.
Foto: Freddy Cámara. Grupo Borrás, SEC
Foto 2. Sección en forma de cuña o plano inclinado a causa de una falla en el resolladero de la Caverna del Tercer Congreso, Ensenada Mal Nombre. Esta es la entrada más meridional del Sistema Cavernario de Fuentes, Sierra de Mesa, Municipio Minas de Matahambre, Pinar del Río, CUBA. Se trata también de una caverna del subgrupo eutectónicas, subtipo eureógenas.
Foto: Efrén Jaimez Salgado. Grupo Borrás, SEC.
Foto 3. Contraluz de la Cueva de Isla o Cueva No. 1 de Punta del Este, Municipio especial Isla de la Juventud, CUBA. Se trata de una espelunca del subgrupo miotectónicas, subtipo piezoabrasivógenas. Nótese el voladizo de marea fósil en el extremo derecho de la boca de la cueva, lo que atestigua la existencia de una línea de costa antigua abrasiva en este lugar.
Foto: Diwaldo Gutiérrez
Foto 4. Salto del río Manantiales, Soroa, Sierra del Rosario, CUBA. Nótese cómo detrás del salto de agua se ha originado un nicho a consecuencia del crecimiento hacia adelante de la cornisa de travertina, dando lugar a una gruta de origen no cársico del tipo de Travertina en Cascadas (Núñez et.al, 1984); subgrupo pseudotectónicas, subtipo eulitógenas de acuerdo a nuestra Tipología.
Foto: Diwaldo Gutiérrez.
Grupo Borrás, Sociedad Espeleológica de Cuba
Más información:
Apartado Postal 485, Habana 15. CP 11 500
Ciudad de la Habana, CUBA
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